Sentí un dolor en el pecho.
Ya lo sabía… sabía que mi mamá nunca dejaría que usáramos los riñones de sus hijos.
—Bueno, Aurorita, vámonos a casa —me dijo.
—He estado tomando la medicina y la enfermedad está bastante controlada. Estaré bien. Además, el doctor dijo que ya tienen mi información en el sistema, y si aparece un riñón compatible, me llamarán de inmediato para operarme. Así que no te preocupes. Tal vez con suerte pronto encuentren uno adecuado para mí.
Sabía que solo decía eso para tran