La puerta aún no se había abierto por completo cuando vi una silueta pálida y delgada lanzarse directo a los brazos de Mateo.
Cuando me fijé bien, noté que era Camila.
Y lo que me dio risa fue que Camila, no sé si a propósito o no, solo tenía puesto un camisón blanco de seda.
La tela era delgada como las alas de una mariposa; se le veía la piel a un kilómetro.
Y el escote… estaba demasiado bajo.
Así se lanzó a los brazos de Mateo.
¿Que no estaba tratando de provocarlo? Aunque me lo digan, no lo