Mateo guardó silencio unos segundos antes de responder con calma:
—No le prestes atención.
—¿Y si insiste en buscarme?
Mateo volvió a estar en silencio un par de segundos, luego dijo:
—Si te busca problemas, respóndele. No te quedes callada.
—Ja, eso lo dices tú. Pero si después empieza con que le duele aquí, le duele allá, y se pone a fingir que la maltraté, no te vayas a poner de su lado.
—Jamás. —Me miró con ternura, su voz sonaba firme y decidida.
Bajé la mirada, y sin darme cuenta, estaba s