—Perdón, en serio, perdón... También quiero acordarme, pero yo... pero de verdad no puedo, perdón...
Lloré mientras sacudía la cabeza, abrazándolo fuerte.
—Mateo, aguanta, no te va a pasar nada, seguro que no te va a pasar nada.
Sin embargo, al terminar de hablar, Mateo cerró lentamente los ojos.
Sentí un gran miedo en mi corazón, grité su nombre con desesperación.
Pero Mateo ya no respondió.
Empecé a sentir que todo a mi alrededor se oscurecía.
Me mordí el labio, intentando mantenerme conscient