Cuando salí del hotel, comenzó a nevar.
Bajo la luz de las farolas, los copos de nieve danzaban en el aire. Me sentía desolada, bajo el frío punzante.
El viento nocturno era como cuchillas afiladas cortando mi cara, dolía muchísimo.
Por eso odio tanto el invierno; el frío es insoportable.
Aunque las esculturas de hielo fueran hermosas y majestuosas, no volveré jamás a este lugar.
Salí tan deprisa que no llevé bufanda. Solo llevaba puesto un abrigo de plumas ancho, debajo seguía con el pijama, y