Como estaba molesta, intenté apartarme por puro instinto.
El brazo de Mateo era fuerte, con una presión tan firme que solo con uno logró inmovilizarme por completo.
Bajó la mirada para observarme.
—¿Estás enojada? ¿Por Camila?
Cuando lo preguntó, su tono mostraba algo de expectativa.
Entonces... ¿qué quería demostrar?
¿Que me importa? ¿Que lo quiero? ¿Y así se siente satisfecho?
Aparté la cara y le sonreí, indiferente.
—¿Enojada? Para nada. No llego al punto de enfadarme por Camila. No vale la p