—Mateo, antes le pedí a Aurora que brindara con el señor Dupuis. No estás enojado conmigo, ¿verdad? En realidad, yo no quería que ella tomara, pero no tenía otra opción. Yo no puedo beber y tenía miedo de que perdiéramos el acuerdo. A veces de verdad me odio por ser tan inútil... —Camila comenzó a llorar aún más desconsoladamente mientras hablaba, cada vez más arrepentida.
Ese llanto... solo lograba ponerme de mal humor.
Cogí el tenedor y piqué un poco de comida, pero los platos ya estaban fríos