—¡Claro que sí! —dijo Lucy—. Aunque Camila solo es su asistente, el señor Bernard le da más beneficios que a las supervisoras de todo el equipo. ¿Sabes? Ella puede entrar a su oficina cuando quiera, sin avisar ni tocar la puerta. Y lo que más coraje da es que el señor Bernard sí la trata bien. Una vez, cuando ella estaba descansando en la oficina, dijo que quería un postre de una panadería muy famosa… y él mismo fue a hacer fila por más de una hora para comprárselo.
—¿Y tú cómo sabes que estuvo