Tal como me imaginé, su cara estaba llena de tanta rabia que daba terror, y a su alrededor, la tensión en el ambiente era tan asfixiante que daba miedo. Entonces, corrí rápido hacia él y le apreté la mano con cariño; solo entonces ese hombre me miró, y su expresión se relajó un poco.
Le sonreí y le dije:
—No te enojes. Él solo está cooperando con nosotros para actuar.
—¿Quién dijo eso? —preguntó Waylon. Apenas terminé de hablar, Waylon se rio despacio—. Yo vine por Aurora, en serio.
Mientras dec