Él preguntó sin expresión alguna:
—¿Qué haces aquí?
Waylon soltó una risa desdeñosa, se enderezó de la barandilla y bajó un par de escalones con calma.
Me echó un vistazo y luego resopló hacia Mateo con desdén.
—Vaya… me usaste y ahora quieres echarme, ¿no?
Mateo no respondió. Con la cara de “Darío”, su expresión inexpresiva resultaba bastante intimidante.
Me apresuré a sonreírle a Waylon.
—Cómo dices eso… Es solo que ahora es un momento delicado, y además este es territorio del señor Felipe. No