—¡Joder! Este tipo de oportunidades nunca me tocan a mí. Si fuera tú, lo haría sin pensarlo. Con lo inútil que eres, ¿y aún quieres vivir bien al lado del señor Felipe? Ni lo sueñes.
Me encogí hacia atrás fingiendo miedo, aunque por dentro surgió una duda.
¿Que Mateo dijera eso significaba que me estaba insinuando que aceptara el plan del señor Felipe?
—Basta, estoy cansado. Pueden retirarse.
Justo cuando dudaba, el señor Felipe nos despidió.
Lo miré a él, luego a “Darío”, cuyo rostro seguía ten