Menos mal que Waylon no era Henry, porque si no ya se habrían puesto a pelear otra vez.
Waylon se rio un poco; nada raro en él. Esa expresión suya, medio contenta, medio burlona, como si lo entendiera todo y nada le importara… me daba ganas de subir y darle un puñetazo. Justo en ese momento, el mayordomo llegó corriendo con papel y un lapicero.
Ja.
Desde que salió a buscarlos hasta que volvió no pasaron ni cinco minutos, como si temiera perderse algo importante.
Con una señal de Ricardo, el sir