Lo miré con los ojos muy abiertos.
"Dios mío… ¿de verdad Mateo podía decir algo así?"
"Ah… ¡Qué vergüenza, qué insoportable!"
"No, tenemos que terminar pronto todo aquí y hacer que recupere su identidad de Mateo. Si seguía fingiendo ser Darío, temía que de verdad terminara volviéndose como él. Si de verdad se volviera tan brusco y vulgar como Darío, iba a llorar sin parar."
Cuando vio mi expresión a punto de colapsar, un brillo de cariño apareció en sus ojos.
Pero su voz seguía siendo a propósit