Lo fulminé con la mirada, aunque debía mantener un tono obediente y amable.
"Qué sensación tan desesperante…"
—Basta, duerme. Por la noche nos ocupamos del asunto —"Darío" gruñó con voz tosca y me rodeó para acostarse conmigo.
No dije nada más. Después de todo lo ocurrido en el baño, de verdad estaba agotada.
Ahora Mateo volvió a la apariencia de Darío, así que podía abrazarme abiertamente para dormir. Incluso si el señor Felipe entrara de repente, no hubiera habido problema.
Así, poco a poco, l