Ricardo alzó la mirada con calma y nos observó a Mateo y a mí, hablando con tono pausado:
—Renata ya le planteó esta petición al señor Felipe y también armó un escándalo en casa. Él no tiene más remedio que ceder, y ahora mismo está bastante preocupado. Al fin y al cabo, que ustedes vinieran a vivir aquí fue propuesta suya y mía. Con todo esto, ambos quedamos en una situación incómoda. Así que, para no complicarle más las cosas, lo mejor es que se muden con la señorita Alma. Además, Renata pront