Al final, todo en esta vida es pasajero. Cuando termine este proyecto, cada uno irá por su camino, así que no tiene sentido preocuparme de más.
Desde ahora, solo tengo que hacer bien mi trabajo.
Durante los días que siguieron, el patrón no volvió a pasar por la obra. Muchos decían que se sentía tan disgustado conmigo que ya no quería ni pisar el sitio.
No le di importancia a esos comentarios. Seguí trabajando como siempre, cumpliendo mi turno y comiendo a mi hora.
Mi vida no cambió mucho, salvo