—Ese, Aurora, el trabajo que te consiguió Ryan, ¿no está re bueno? Mira las fábricas de por acá, la gente se parte el lomo y con suerte junta cinco o seis mil al mes. Pero este trabajo... estás sentada todo el día, entras a las nueve, sales a las cinco, dos días libres, el sueldo es más que suficiente. Es como si te hubieras ganado la lotería. Y si no fuera por Ryan, capaz ni te enterabas de esta oportunidad, ¿o no? —dijo la mamá de Ryan.
— Mmm, sí, hay que agradecerle a Ryan —dije, mirando a Ry