Sentí un apretón en el pecho.
¿Será que metí la pata y ahora al patrón me va a despedir?
El guardaespaldas me miró y, mirando su celular, replicó:
—No te preocupes, solo era una mujer que quería conocerte, pero ya la saqué.
Me quedé sin palabras.
Este guardaespaldas hablaba cualquier cosa.
¿En qué momento me vio queriendo hablarle al patrón?
—Está bien, vale, ya les digo —agregó mientras colgaba.
Nos miró a todos con aire de superioridad y dijo:
—El jefe mandó decir que si vuelven a molestarlo,