Cuando llegué al comedor al mediodía, alguien me tiró agua en la cara.
El que lo hizo fue uno de mis compañeros del departamento.
Esta mañana había estado bromeando y hablando conmigo, pero ahora me miraba con asco.
No solo él, varios más también me veían con desprecio.
Me quedé de piedra, sin entender qué pasaba.
Tania, que había venido conmigo al comedor, también se sorprendió y les preguntó molesta:
—¿Qué les pasa, bobos? ¿Por qué le tiran agua a Aurora?
—Ya es bastante que no la hayamos golp