Traté de hacerme bolita. Intentaba parecer lo más pequeña que podía porque tenía mucho miedo de que su pelea me terminara afectando a mí también.
Aunque…
¿En serio ese hombre era el mismo Pedro del que todo el mundo hablaba? Miré hacia arriba y lo observé con mucha cautela de pies a cabeza.
¡Dios todopoderoso! ¿Cómo podían tener esos genes tan perfectos?
La señorita Alma era preciosa, una belleza única en el mundo, pero el tal Pedro... ¡era tan atractivo que parecía de otro mundo!
Pero si me pon