—¡Basta! ¿En serio crees que tengo algún sentimiento especial por esa mujer? No solo no creo que siga viva, sino que aunque lo estuviera, ¿y qué? No pienses que puedes usarla para controlarme. No es más que una mujer cualquiera, y encima muda. ¿Crees que yo, Waylon, me voy a preocupar por eso? Ja, ja, ja... ¡Nadie va a usar nada para amenazarme!
Sofía bajó la mirada. Las lágrimas se le empezaron a salir, una por una.
Con eso, por fin, ya tenía que haberse rendido, ¿no?
La posición de Waylon era