Pero un segundo después, Waylon se rio de forma cruel y venenosa.
—Por un momento, cuando oí ese sonido, pensé que a alguien le habían cortado la lengua y se había quedado mudo. Pero no fue así... ah, qué decepción.
Sofía se recostó un poco hacia atrás; hasta los hombros se le hundieron y en su cara se notó un poco de decepción.
Mateo la vio y no tuvo ganas de perder más tiempo con Waylon.
Volvió a preguntar, muy serio:
—Dime de una vez si Aurora está en tus manos. Si lo está, dime tus condicion