En ese momento, Mateo solo tenía una obsesión: encontrarlos. Pasara lo que pasara, tenía que encontrarlos.
No importaba en qué estado estuvieran, los iba a traer de vuelta a casa, los iba a traer de vuelta a su lado.
***
No supe cuánto tiempo estuve desmayada. Solo sentía los párpados pesados y el cuerpo muy débil.
Parecía que todavía íbamos en camino; el camión se movía con mucha fuerza.
Hice un esfuerzo, me pellizqué la palma de la mano y traté de despertarme por completo.
No podía seguir durm