Aunque en voz alta trataba de consolarlo, en realidad ya no estaba seguro de nada. Todo el mundo sabía que Camila era cruel y despiadada, que odiaba a Aurora al punto de querer despellejarla viva. Así que, si Aurora caía en sus manos, no hacía falta pensarlo: aunque lograra seguir viva, seguro iba a perder algo peor.
Pero no podía decir eso. No podía decirlo para nada.
Porque, si lo hacía, ¿cómo iba a poder seguir adelante Mateo?
Mateo no dijo nada en todo ese tiempo. Solo prendió la linterna de