Alan parecía tener miedo de que Indira dijera algo indebido.
—Tranquila, voy a cumplir la promesa que te hice hace un momento. Lo más importante ahora es tu vida profesional; eres joven y tienes un gran futuro. Cuando llegue el momento, muchos muchachos muy buenos van a querer estar contigo, tú solo… —murmuraba muy bajito.
—¡No quiero! —Indira apartó de un tirón la mano de Alan y, entre lágrimas, muy indignada, dijo—: No quiero ningún ascenso ni compensación económica. No me falta nada de eso.