Mateo habló con amargura:
—Hasta llegué a pensar, iluso de mí, que cuando se resolviera lo de Camila íbamos a poder estar bien juntos por fin, que los cuatro íbamos a ser una familia. Pero al final solo me estaba mintiendo a mí mismo.
Yo lloraba, sin poder articular palabra.
Mateo bajó la mirada; la tristeza se le notaba en la cara.
—Pero aunque todo eso ya pasó, tú sigues sin querer volver conmigo. Ni siquiera quieres verme. Así que, Aurora, a quien de verdad amas es Javier, ¿cierto? Porque, l