Con una sonrisa indiferente, yo dije:
—¿Por qué me miras a mí? Da igual si los dejas entrar o no, a mí no me importa.
Camila me miró de reojo y enseguida le dijo a Javier:
—Javier, mira, Aurora ya está molesta. Todo es culpa tuya. El señor Dupuis vino porque ella lo invitó y tú aun así no lo dejas pasar. Eso es hacerla quedar mal. Si fuera yo, tampoco estaría contenta.
Yo más o menos ya entendía por qué Camila quería tanto que Waylon y Henry entraran. Porque ella pensaba que yo estaba a punto de