Era increíble, de verdad. Un asesino que trabajaba de guardaespaldas, alguien capaz de matar a cualquiera sin pestañear, y aun así no podía controlar sus emociones.
Me quedé callada un momento y luego hablé con cautela:
—La verdad, siento que la gente de Henry debe de ser mucho más fuerte que la de Jeison. Al fin y al cabo, Henry es impresionante, los que trabajan bajo sus órdenes deben serlo aún más.
—Eso se sabe, ¿hace falta que lo digas? —Henry suspiró, con mucha confianza.
Aproveché el momen