Camila había hecho un sinfín de cosas horribles; incluso en este momento, con un montón de maldad guardada en su interior, podía dormir tranquila. Yo, en cambio, no podía dormir para nada. Pensando especialmente en el plan malvado de Camila, me sentía cada vez más inquieta. Si esta noche Carlos no lograba ponerle el amuleto a Camila, entonces quizás nunca sabría de este plan. Y mañana seguramente ni siquiera sabría cómo me atrapó.
Si esos tres hombres que Camila encontró de verdad llegaban de ha