Mateo seguro me odiaba por esto. Bueno, pasado mañana iba a buscarlo para aclararlo todo. Sin embargo, cuando regresé a la habitación, no pude evitar llamarlo, pero la que contestó el teléfono fue Indira.
—¿Aurora? —La voz de Indira era suave, con un tono algo provocativo.
Me molesté y pregunté, seria:
—¿Dónde está Mateo?
—¿Mateo? —Indira hizo una pausa y luego, como si le diera pena, dijo—: Mateo... se está bañando...
Cuando dijo eso, su voz tenía un tono raro, casi como un suspiro.
Era como s