Carlos dijo:
—No digas eso, Camila. Seguro anoche no pudo dormir; debe haber estado triste y desvelada por lo de tu hermano. Por eso hoy se levantó tan tarde.
Luego se volteó hacia mí:
—Aurora, el lugar de la boda aún no está completamente decorado. Esta tarde Javier me citó para ayudarlo con eso. ¿Quieres venir conmigo? Tú y Camila pueden acompañarme si quieren.
—Anoche no dormí bien; me duele un poco la cabeza. Después de comer voy a subir a descansar otro rato.
Carlos miró entonces a Camila.