Carlos no habló.
Solo miraba las fotos que yo había tomado, con los ojos completamente rojos.
Lo observé y, con voz baja y triste, dije:
—Perdón… no debería habértelo dicho. Si no te lo decía, quizá ustedes dos seguían como siempre, tan enamorados. Pero me preocupaba que, cuando todo estallara, tú fueras el que más sufriera. Dudé mucho, no sabía si contarte. Después de todo, antes también dije que entre Camila y Bruno pasaba algo extraño, pero ustedes no quisieron creerme. Ay… ojalá esta vez tam