A Javier le brillaron un poco los ojos y le dijo a Camila:
—¿Cómo se sintió bañarse en las aguas termales de la montaña? Si estuvo bien, la próxima vez también llevaré a Aurora.
Camila quedó pasmada un segundo y asintió rápido:
—Claro, es natural, se siente delicioso, yo incluso me quedé a pasar la noche allá. Ah, y…
Mientras hablaba, tomó el brazo de Carlos con una voz dulce:
—Carlos, en la montaña hay una iglesia muy grande. Yo… incluso oré por ti allí.
Era evidente que Javier ya se había pues