Javier se rio un poco:
—Ella dijo que, además de tomar aguas termales en la montaña para "lavar culpas y suciedad del pasado", también quería ir a una iglesia a rezar. Dijo que quería rezar por ti.
Cuando escuché eso, una risa amarga se me quedó atorada en la garganta.
Javier mentía sin parpadear, con la cara más serena del mundo.
Sin embargo, esta vez Carlos no pareció creerle del todo.
Lo miró, inquieto:
—¿Ella dijo cuándo va a volver? Además… ¿es seguro que haya ido sola a la montaña?
—Quedó