—Luki... —Le acaricié la cabeza y le dije en voz baja:
—Ve con papi a casa primero, de verdad tengo cosas que hacer.
—Ay, Aurora, ¿por qué engañas a los niños? —se rio Camila enseguida.
—Ya estás divorciada de Mateo, vas a estar con mi hermano, así que deberías explicárselo a los niños cuanto antes.
—¡Mentirosa! ¡Eres una mala mujer! ¡Mi mami y papi no se van a divorciar! ¡Mami ama más que nada a mi papi! —gritó Luki, con la cara roja de rabia, mientras la miraba con furia.
—¡Bruja, no digas ton