Además de la voz de Camila, se escuchaba la respiración tranquila de Carlos.
La voz de Camila sonaba algo lejos, tanto que la respiración de Carlos casi tapaba lo que ella decía.
Tuve que prestar mucha atención para oírla bien.
—Lo he probado, vi con mis propios ojos cómo esa mujer rompió la cruz en pedazos, así que no te preocupes, esa cruz no tiene nada raro.
—Ja, ja, ja, te lo dije, tienes demasiada fe en esa mujer, ¿cómo podría ella hacer algo raro con la cruz?
Me quedé intrigada.
Parecía qu