Tal como lo dijo Waylon, tal vez esa noche Mateo no iba a morirse, pero nadie aseguraba que no fuera a salir herido.
—¿Qué dices, Aurora? ¿Ya lo pensaste bien? Todavía tienes toda la tarde para decidir. Si aceptas venir conmigo a Valkitlaz, voy a hacer todo lo posible para que nuestra señorita no venga, y también me voy a encargar de explicar la muerte de ese animal. Por supuesto, a tu buen amigo también lo voy a dejar tranquilo.
—¿Por qué insistes tanto en que vaya contigo a Valkitlaz? —pregunt