Lo sabía.
Después de lo de ayer, con Waylon encima de nosotros, era imposible que Mateo se quedara de brazos cruzados.
Pero los que respaldaban a Waylon y a Henry tenían poder e influencia en todo Ruitalia.
Si pensaba plantárseles de frente, ¿qué chance tenía de ganar?
Ellos contaban con guardaespaldas entrenados, contactos y hasta una maldita bestia imparable.
Me dolía el pecho de ansiedad.
No pude dormir.
Solo me quedé mirando por la ventana por mucho tiempo, con la mente en blanco.
De repent