Justo cuando pensé que iban a descubrir el auricular y que mi plan se iba a ir al traste, la camarera, como si no hubiera visto nada, se quedó callada.
Dio dos pasos a un lado y, temblando, le dijo a Waylon:
—Señor... solo... solo lleva un teléfono.
Me sorprendí.
Estuvo pegada a mi oreja, era imposible que no hubiera visto el aparato.
¿Por qué no lo dijo?
¿Será que Mateo previó que Waylon iba a ordenar un chequeo, que yo iba a pedir que me revisara una mujer y, por eso, sobornó a la camarera del