—Está bien... está bien.
La camarera no se atrevía a levantar la vista.
Menos mal que Waylon le habló con un tono relativamente tranquilo.
Pero esa calma pareció molestar aún más a Camila.
Lo miró como si quisiera quemarla con los ojos.
Seguro pensaba que si Waylon podía tratar con dulzura a una trabajadora, ¿por qué a ella la humillaba con palabras tan groseras?
Llevaba años observándola y cada vez me convencía más de que no amaba de verdad a Mateo.
Quería que todos los hombres la adoraran, que