Capítulo 1183
Le respondí, con una sonrisa sarcástica:

—¡Vaya, qué coincidencia!

Carlos me miró un segundo y luego se inclinó hacia Camila para decirle en voz baja:

—No hables más, descansa bien. Cuidado con abrirte la herida otra vez.

—¿Y cómo voy a quedarme callada? —dijo Camila, con una sonrisa burlona.

—Pues Aurora no viene a verme todos los días, ¿o sí? Tengo que aprovechar para charlar con ella. ¿Verdad? Ah...

De repente, un quejido de dolor salió de su boca.

Miró a Javier, que en ese momento le cambiab
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