El guardaespaldas sonrió con desprecio.
—Eso puedes preguntárselo tú misma, Aurora. Llámalo y vas a saber qué quiere.
Apreté los dientes, furiosa. Waylon era de verdad cruel y despreciable.
Mandó un mastín solo para asustar a mis niños, a Embi y Luki. Evitaba enfrentarse directo con Mateo pero se ensañaba con los que estábamos cerca.
Era claro que quería provocarlo usando a los niños y a mí.
Los miré muy seria desde la entrada mientras ellos seguían con esa sonrisa insolente. El guardaespaldas p