Pensando en lo ocupado que había estado últimamente, sin comer ni dormir bien, me tenía preocupada su salud. Además, mañana también va a tener mucho trabajo.
Me apoyé en su hombro, me hice un poco a un lado, y dije:
—Has estado tan ocupado últimamente, y ahora con esto… me da miedo que mañana…
—No pasa nada —dijo, ronco, y me besó los labios.
—En la oficina dejé todo resuelto para mañana —dijo—, así que voy a poder quedarme todo el día en casa contigo y con los niños.
—¿De verdad? —pregunté.
Él