Capítulo 16
La taza quedó inmóvil en la mano de Alejandro.

—⁠¿Tienen una hija? —⁠repitió lentamente.

No se podía distinguir si estaba furioso o complacido. Solo los nudillos, pálidos por la fuerza con la que sujetaba la porcelana, lo delataban.

—⁠Sí, Majestad. Los observé varios días sin que lo notaran. La señora Salazar rara vez sale de casa. A veces sale a comprar alimentos o se la ve con su hija. En su manera de hablar y de comportarse hay algo de la educación de la corte.

El agente bajó más la cabeza y
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