Mundo ficciónIniciar sesión"Le dije al cielo que te fuiste y empezó a llorar". Esa frase, esa melodía, esa letra. ¿Por qué somos tan débiles cuando nos enamoramos? ¿Por qué aún no puedo olvidarte? ¿Por qué todo estaba en contra de nosotros? ¿Por qué nos importa tanto lo que piensan los demás? ¿Por qué no pudimos dejarnos llevar por lo que sentimos? ¿Por qué sigues en mi mente, incluso cuando trato de alejarte? Quité los auriculares, y la última frase de la canción me dejó sin aliento: "¿Por qué yo no puedo respirar sin ti?" Mi playlist se detuvo en ese instante, esa frase quedó flotando en el aire, y el silencio me envolvió. En ese momento, mi celular vibró, y un mensaje de Flor apareció en pantalla: "Su vuelo sale en dos horas, ¡aún no es tarde, Nahya! Hazlo." Tomé una decisión sin pensarlo demasiado. Me puse el abrigo, salí a la lluvia que caía a cántaros, sin importarme el frío ni el caos del mundo. Tomé un taxi, pero el tráfico estaba atascado. Cada segundo que pasaba, el miedo de llegar tarde crecía en mi pecho. Cuando finalmente llegué, corrí con todas mis fuerzas, pero cuando llegué al aeropuerto… ya no estaba. Tal vez este era nuestro destino.
Leer másNahya (Presente - invierno)
—¡Nahya! —el grito cortante hizo que levantara la mirada de inmediato, sintiendo un cosquilleo de ansiedad en el pecho. «Solo dos horas más», pensé. Me dirigí a la mesa, y allí estaba, el cliente pesado de toda la semana. Suspiré, tratando de calmarme. Había sido un día estresante y no me sentía del todo bien. —Buenas noches, ¿qué desea ordenar? —Mi voz apenas se escuchó sobre el bullicio del café. —¿Tú otra vez? —dijo, frunciendo el ceño—. ¿Qué... no hay otra persona que me atienda? —Un suspiro pesado escapó de mis labios, pero lo contuve—. Lo mismo de siempre y rápido. Tengo hambre. <POV: NahyaLa oficina de la editorial olía a café fuerte y papel nuevo, no era un aroma desagradable, pero sí intimidante. Todo ahí parecía definitivo: los escritorios de madera pulida, las paredes blancas sin adornos innecesarios, las carpetas ordenadas como si cada una guardara un destino ajeno, no había pizarras con apuntes, ni risas despreocupadas de estudiantes. Ya no estaba en la universidad.Ahí entendí algo con una claridad brutal: escribir había dejado de ser un refugio. Ahora era un negocio, Sarah, mi editora, hojeaba mi manuscrito con una concentración casi quirúrgica. Tenía una mirada penetrante, de esas que parecen leer más allá de las palabras impresas. Cuando cerró la carpeta, sentí que el aire se tensaba.—El manuscrito es honesto, Nahya —dijo finalmente—. Duele en los lugares correctos, tienes una voz muy clara, el tratamiento de la ansiedad, el sacrificio, esa manera tan contenida de hablar del amor… —hizo una pausa—. Es justo lo que la gente necesita leer ahora, que
POV: NahyaUn año había pasado desde la última vez que sentí la lluvia de mi antigua ciudad. Mi vida en Nueva York era estricta, de consecuencias y disciplina. El dolor por Tyler se había calmado, pero no se había ido del todo; ahora era combustible, la tinta que llenaba cada página que escribía. Él estaba en mitad de su programa de tres años en Londres, mientras yo estaba a punto de cerrar el mío.Mi refugio se encontraba en el amor constante de mi familia y amigos. Sofía, mi madrastra, con su calma imperturbable; mi hermana pequeña Naychel, que llenaba de risas nuestras tardes y mi padre, siempre firme a mi lado. Ellos me sostenían sin pedir explicaciones, solo recordándome que estaba bien ser yo misma. Mis amigos de Nueva York y de la ciudad que dejé atrás también eran un ancla; mensajes, llamadas, bromas y recordatorios de comer bien, ellos me mantenían conectada con la vida, con la risa y con la realidad.La rutina universitaria consumía las mañanas, pero las tardes eran solo mías
POV: NahyaNueva York era un torbellino constante, y yo me perdía en él con gusto. Cada calle, cada sonido, cada esquina me recordaba que estaba viva. No había tiempo para el pánico; no había espacio para quedarme estancada, solo había movimiento, pasos que dar, personas que conocer.Mis días empezaban temprano, me levantaba con la luz del sol entrando por la ventana, desayunaba rápido y caminaba hacia la universidad. Las calles estaban llenas de gente apresurada, taxis que pitaban, vendedores ambulantes que ofrecían café y pretzel. Todo me parecía caótico, pero el caos tenía su ritmo y yo aprendía a moverme dentro de él.En la universidad conocí a algunos compañeros de clase, la mayoría eran amables y curiosos, con preguntas sobre los textos, debates sobre literatura y risas compartidas entre lecturas. No eran amigos íntimos todavía, pero la sensación de pertenencia me reconfortaba. Por primera vez en semanas, sentí que podía ser una estudiante normal, sin máscaras ni juicios, simple
POV: TylerEl avión aterrizó con un golpe seco, Londres estaba gris y húmedo, pero nada me impresionaba. Ni la ciudad, ni la lluvia, ni el viento que se colaba por los abrigos de los pasajeros, Todo lo que sentía era un vacío insoportable. Salí del avión con la cabeza baja, cada paso era un recordatorio de lo que había perdido. Lo que creí amor verdadero se había esfumado con palabras frías, dichas con una frialdad que todavía quemaba en mi pecho: “Nunca te amé”.Recogí mi maleta y caminé entre la gente sin ver nada, sin escuchar nada, solo el rugido lejano de mis propios pensamientos, que no dejaban de repetir una misma pregunta: ¿Cómo pudo? ¿Cómo alguien que decía amarte puede desaparecer así de tu vida?El auto me esperaba y me llevó al campus temporal donde viviría las próximas semanas, miré por la ventana y vi la ciudad extendida ante mí, llena de oportunidades y aun así me sentí atrapado en un lugar que no me pertenecía. Londres, la ciudad de mis sueños, no podía calmar el dolor
POV: TylerNo sé cuánto tiempo conduje, las luces de la ciudad eran manchas borrosas y el rugido del motor era lo único que me salvaba de escuchar una y otra vez su voz en mi cabeza.“Nunca te amé, lo que sentí fue agradecimiento, por la atención, por hacerme sentir especial, por todo lo que hiciste para ayudarme. Pero eso no es amor, es comodidad y no quiero seguir fingiendo…”Me detuve en un mirador vacío, apagué el auto y me quedé mirando la nada, golpeé el volante hasta que el dolor me recorrió el brazo, necesitaba sentir algo físico. Algo que no fuera este hueco. Ella me había mentido, me había cantado, me había mirado como si yo fuera su lugar seguro, me había dicho que conmigo podía respirar. Y después me había apuñalado con las mismas palabras que Greicy y la prensa usaban cuando querían recordarme qué era yo: un medio, no un fin.Creí que esta vez era distinto, que ella no veía lo que todos veían, que no le importaba el ruido, ni los flashes, ni el apellido, creí que era inmu
POV: NahyaCerré la puerta de mi cuarto y dejé que el silencio me abrazara, la tarde se había ido, y con ella la calma que había logrado sostener mientras estaba con Tyler. Ahora estaba sola, y eso me daba miedo, pero también era necesario, necesitaba ensayar, probarme, sentirlo todo antes de hacerlo real, abrí mi diario y escribí la primera línea, luego la borré. La reescribí, la taché. Cada frase me parecía insuficiente, cada palabra era demasiado o demasiado poco.—No puedo… —susurré, casi para mí misma—. No puedo hacer que sufra.Pero tenía que… me senté en la cama, piernas dobladas, lápiz en mano. Respiré hondo y empecé a decir las palabras en voz baja, casi un murmullo:—Tyler… esto fue una etapa… —me tapé la cara con las manos, el nudo en la garganta me recordó que no era un ensayo cualquiera, esto dolía. Dolía más que cualquier ataque que hubiera tenido antes—. Necesito… algo más normal… —volví a susurrar, mi voz temblaba.Golpeé la cama con la palma de la mano, las lágrimas em
Último capítulo