(POV: Nahya)
El aire estaba cargado de voces, risas medidas y el murmullo constante de Manhattan filtrándose por los ventanales de la recepción de la editorial. Todo era blanco, elegante, perfectamente calculado, yo solo sonreía, la sonrisa exacta, la Nahya que el mundo esperaba.
—Nuestro destino hablará de elecciones —decía, con voz firme, a un agente literario—. De lo que estamos dispuestos a sacrificar para no traicionarnos a nosotros mismos.
Nadie sabía que cada palabra me atravesaba como u