Los días habían transcurrido con una lentitud deliberada, como si el tiempo se estirara para darles a Samuel y Alía un respiro antes de la tormenta. Samuel había reducido sus horas en la oficina, delegando tareas mientras mantenía un ojo vigilante sobre el infiltrado que amenazaba la estabilidad de su empresa. Ya habían informado a los altos mandos que la estrategia contra el sabotaje estaba lista y a punto de implementarse.
Mientras tanto, Alía y él habían aprovechado cada minuto: paseos por l