- ¿De verdad crees que Ariane no hará una jugarreta?.- Chantal preguntó en voz baja a su marido, mientras movía el líquido burbujeante en su copa.
Llevaban rato observando a todas las personas que llegaban y comenzaban a inquietarse al ver que la pelinegra no aparecía por ningún lado.
- Si quiere las cosas de su madre tendrá que abstenerse de cometer una estupidez.- Albert se llevó la copa a los labios y bebió el contenido de un solo trago.
- ¿De verdad se las darás?.- La rubia apretó sus manos