47. Un final sarcástico
Siguiendo con los planes del fin de semana, viajaron a Valencia.
El sábado, cuando el sol descendió por el cielo con intensos colores vívidos, y después de haber terminado sus tareas en la librería y en la quesería, Jaxon y Alba entraron al departamento para desplomarse en el sillón, acurrucarse y sumergirse en ese silencio que los envolvía en un aura de satisfacción, felicidad y cansancio físico.
Después de varios minutos de relajación, Jaxon rompió el momento. —¿Tienes planes para esta noche?