2. La noticia
—¿Qué le pasa, mamá? —cuestionó con la voz temblorosa, al mismo tiempo que se levantaba de la cama.—No es un tema que deba hablarse por teléfono ―Jaxon supo en ese instante que algo grave estaba sucediendo, y que su vida, tal vez, estaba a punto de cambiar para siempre.Colgó el teléfono y se dejó caer de nuevo en su cama, con el eco de la voz de su madre resonando en su cabeza. El significado era claro, dolorosamente claro. La preocupación, fría y pegajosa, se instaló en su estómago y el peso de la llamada lo seguía cargando en su pecho.A pesar de todos los roces, de las discusiones sobre su soltería, de las indirectas sobre su "vida desordenada," Jaxon amaba a sus padres. Eran la roca de su mundo, el ancla en medio de la tormenta; y la idea de que esa roca pudiera desmoronarse, de que esa ancla se rompiera, lo aterrorizaba.Nunca había pensado en el día en que ya no estarían. Para él, sus padres vivirían por siempre en el rancho, con sus rutinas, sus manías y sus reproches. Era co
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